Enero 2023
Autora: EiLing Díaz R.
Inicia un nuevo año y con él la ocasión de revisar los logros alcanzados y avizorar las nuevas posibilidades que se nos presentan dentro del ámbito de la sostenibilidad y el liderazgo responsable de las empresas en la región.
El 2022 nos dejó una buena agenda de tareas por cumplir, en esta materia. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27 en Egipto y la Conferencia de Biodiversidad de las Naciones Unidas COP15 en Montreal enfatizaron la necesidad de que las empresas creen planes de acción para mitigar la influencia humana en el clima y la naturaleza.
Sin embargo, estos llamados institucionales no suelen ser suficientes, si no son acompañados de otras fuerzas dinamizadores que promuevan cambios sustanciales y no cabe duda, que cada vez son mayores las expectativas sobre las empresas y el rol proactivo que deben ejercer en la conducción de esfuerzos para asegurar un futuro sostenible e inclusivo.
El International Institute for Management Development, publicó recientemente un artículo, en el que convocan a un grupo de expertos para identificar las principales tendencias de sostenibilidad que impulsarán el año que comienza y que resultan interesantes considerar a la luz de nuestra realidad local.
Muchas de las grandes empresas han asumido compromisos de carbono neutralidad, y necesitarán enfocarse en trabajar en su cadena de valor, pues generalmente la mayor cantidad de emisiones de gases de efectos invernadero se producen fuera de la operación principal. Esto hará que se incremente la presión sobre aquellas empresas en Latinoamérica que forman parte de esas cadenas, y deban iniciar procesos de medición y mejoramiento de sus indicadores ESG.
En los grandes mercados se vienen muchos cambios regulatorios para el 2023, y por tanto será un año dominado por la gestión de riesgos ESG, pero será clave no perder de vista el carácter estratégico del tema y las enormes oportunidades que la transformación sostenible abrirá en todos los sectores. De hecho, un estudio reciente de McKinsey estimó que solo la transición hacia la carbono neutralidad brindará oportunidades comerciales de $12 billones anuales para el 2030 en sectores como los de energía, transporte, hidrogeno, etc.
Se espera que las grandes corporaciones aceleren sus esfuerzos hacia el logro de sus metas y compromisos, pasando de las palabras a la acción. Esto requerirá de un cambio de mentalidad, de pasar de una gerencia de gestión de riesgos ESG a crear oportunidades para la renovación estratégica de las empresas y a la transformación de las organizaciones.
Las empresas deberán adoptar modelos organizativos para la transformación sostenible, rediseñando sus estructuras para afrontar los nuevos retos de un mundo cambiante y ser capaces de adoptar enfoques sistémicos, de trabajo colaborativo y alineación de incentivos en torno a impactos. Todo esto requerirá considerablemente más inversiones y desarrollo de capacidades.
Por otro lado, si bien la crisis energética implicó, en muchos países de Europa, la vuelta a fuentes de energía como el carbón, también es cierto que las empresas han acelerado la adopción de criterios de mayor eficiencia energética, en la búsqueda de ahorros y a más largo plazo probablemente conducirá a una mayor adopción de nuevos tipos de energía y combustibles más limpios, a medida que se vuelvan más competitivos en costos.
La adopción de nuevas tecnologías de manejo de datos permitirá acelerar y poner al alcance de medianas y pequeñas empresas una gestión adecuada de sus indicadores ESG, en la medida que hará posible que mejoren sus capacidades para gestionar los datos de sostenibilidad que guíen unas mejores prácticas empresariales.
El hecho que la nueva generación de empresarios y líderes se preocupan profundamente por el medio ambiente y se esfuerzan por lograr prácticas comerciales más sostenibles y equitativas, al mismo tiempo que su condición de nativos digitales, sin duda impulsará esta última tendencia.
En fin, en unos pocos años casi todas las empresas del mundo habrán adoptado estándares obligatorios de informes de sostenibilidad y prácticas de negocio más responsables, ya sea porque estaban obligados a hacerlo por ley o porque ya no pueden resistir las presiones de las partes interesadas (en especial sus consumidores). La gran pregunta que debemos hacernos en este lado del mundo es cómo abordaremos este cambio indetenible. Ojalá encontrando el valor de sumergirnos en él.